En Nápoles se venera el cuadro de una antiquísima imagen con el título «Virgen de la Pureza», que se conservaba en la casa de la familia de Bernardo Mendoza; regalada a los Clérigos Regulares (Teatinos), fue trasladada solemnemente a la iglesia de San Pablo el Mayor, el día 7 de septiembre de 1641. En poco tiempo alcanzó una gran veneración por parte de los fieles.
El Capítulo General de los Teatinos proclamó a la Bienaventurada Virgen María de la Pureza celestial Patrona de toda la Congregación en el año 1647. Por eso esta admirable imagen se venera públicamente en casi todas las iglesias de la Orden.
El Capítulo Vaticano coronó solemnemente la imagen que se venera en la Iglesia de San Andrés Apóstol del Valle, en Roma, el día 7 de diciembre del año 1678.