Francisco Scupoli nació en Otranto hacia el año 1530. A los cuarenta años entra en la Casa de San Pablo el Mayor de Nápoles, comenzando el noviciado el día 1 de enero de 1570. Su primer maestro de novicios fue San Andrés Avelino; pero el noviciado concluyó bajo la dirección del P. Jerónimo Ferro.

          Profesó solemnemente el 25 de enero de 1571 y cambió su nombre por el de Lorenzo.

          En 1574 pasó a la Casa de Piacenza, y allí fue ordenado sacerdote en la navidad de 1577. En 1578 pasó a la casa de Milán con San Andrés Avelino, quien, ocho años antes, había fundado allí la casa de San Antonio, llamado insistentemente por su amigo san Carlos Borromeo. En abril de 1581 fue trasladado a la Casa de San Siro de Génova, donde persistía todavía la peste de 1579: Scupoli se unió a sus compañeros para atender generosamente a los enfermos y moribundos.

          En 1585 cayó sobre él un auténtico vendaval; la cruz de su vida y su verdadero combate espiritual: Una calumnia, nunca especificada, hizo que el Capítulo General reunido aquel año en Venecia le impusiera prisión por un año, lo suspendieran «a divinis» y lo rebajara a la categoría de hermano laico.

          Scupoli aceptó con heroica humildad el duro castigo. En ese Capítulo General mencionado, el P. General apenas elegido, el P. Milani, trasladó a Scupoli de Génova a Venecia, a la casa de San Nicolás de Tolentino, en la que residió diez años. En 1598 vuelve a San Pablo el Mayor de Nápoles, junto con San Andrés Avelino. Fue asistente del fallecimiento de San Andrés Avelino en 1608. Dos años después recibió la gracia de poder ejercer de nuevo el ministerio sacerdotal, decretado en el Capítulo General celebrado en Roma ese mismo año. Poco tiempo después, fallece, pudiendo morir en paz, enterrado en la tumba común con sus hermanos.