Reflexión de la Palabra. Lunes V de Cuaresma. Por el P. Miguel Bonet Nicolau, C.R.

Lectura del santo evangelio según san Juan 8, 1-11
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron:
«Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?».
Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:
«El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra».
E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos.
Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante.
Jesús se incorporó y le preguntó:
«Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?».
Ella contestó:
«Ninguno, Señor».
Jesús dijo:
«Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».

Reflexión.
“El que esté sin pecado que le tire la primera piedra”
En la cultura occidental es una frase muy repetida, aunque no se si todos saben de donde proviene.
Los discípulos de Jesús nos sabemos de memoria la narración del Evangelista Juan sobre la acusación farisaica y la actitud de Jesús ante el pecador.
Ninguna estamos limpios de pecado, pero seguimos acusando al otro de adúltero, de corrupto, de estafador, de aprovechado…
Jesús simplemente dice: “Tampoco yo e condeno. Anda, y en adelante no peques más”.
Ayer os hablaba de esta morbosa curiosidad humana.
¿No pecaría más esta mujer?.
No nos importa, porque en otro texto evangélico se nos dice que Pedro le pregunta a Jesús: si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonar? ¿Siete veces?.
También sabemos la respuesta de Jesús: Setenta veces siete.
Siempre nos perdona Jesús, pero esto no es una invitación a seguir pecando, sin oir una invitación a no condenar al otro.
Que tengamos un buen día y en adelante evitemos echar la culpa al otro de los males que nos afligen.
Intentemos cumplir el mandamiento que se nos da en el Génesis: “… dominad la tierra”. Intentemos vencer al virus que nos incordia.

P. Miguel Bonet Nicolau, C.R.