septiembre 26, 2020

El “Combate Espiritual”

 Hoy no cabe duda alguna sobre el autor de «El Combate Espiritual». El P. Bartolomé Mas ha demostrado perentoriamente que se trata del teatino Lorenzo Scupoli. Es un texto tan teatino que uno siente a menudo la tentación de pensar que la obra es tanto un trabajo colectivo de una familia religiosa como de un escritor de ella. Por eso, no es de extrañar que los teatinos lo declararan su texto de espiritualidad, como lo es para los jesuitas el Libro de los Ejercicios de San Ignacio de Loyola.

          «El Combate Espiritual» se abre con una decidida y nada titubante definición de la perfección cristiana. Ésta no consiste en las prácticas exteriores. «Consiste en conocer la bondad y la grandeza de Dios, así como nuestra pequeñez y tendencia al mal; consiste en el amor de Dios y en el desprecio de nosotros mismos; consiste en someternos a Dios, y a las criaturas por amor de Él; consiste en renunciar a nuestra propia voluntad y en someternos a su proyecto amoroso. Y es indispensable que todo eso se quiera y se haga para gloria de Dios y con intención de agradarle, pues es así como Él quiere y merece ser amado y servido».

          La cima de la perfección debe ser conquistada, y se conquista a través del combate espiritual. El combate espiritual, que es uno de los leitmotives de la espiritualidad de los Clérigos Regulares, es un verdadero manual de estrategia espiritual. Él nos enseña la manera de luchar victoriosamente contra «todas las malas afecciones» de nuestro corazón, por pequeñas que sean o nos parezcan. Las armas para este combate espiritual que propone el P. Scupoli son las siguientes:

  • No confiar en nosotros mismos ni en nuestra obra.
  • Confiar en Dios, en quien todo lo podemos.
  • Comprometer todas las facultades de nuestra alma y de nuestro cuerpo.
  • Orar sin desfallecer.